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sábado, 17 de noviembre de 2012

Pokémon Azul y Rojo



Cuando adquirí mi primer GameBoy Pocket (uno verde, con la pantalla algo rayada y los botones un poco jodidos) fue casi por obligación luego de poder hacerme con un gran juego, en buen estado, en español y completo, el Pokémon Azul, por varias razones: la primera y principal, porque fue uno de los pocos juegos que encontré en buen estado, con caja y manual, y en segundo lugar, por lo que el juego significa para mi experiencia como videojugador con el correr de los años. Fue en el 2000, 2001, más de diez años ya, que descubrí estos juegos, y realmente me brindaron horas y horas de diversión que difícilmente otro juego me hará poder volver a repetir, ya sea por la edad, o lo que sea. Pokémon es una saga que me atrae bastante, y la clásica, más que ninguna otra. Antes tendía a preferir mucho más los juegos de antes, pero con las últimas ediciones de Pokémon que han ido saliendo (HeartGold, Negro, etc.) ha ido reviviendo mi gusto por la saga en general.
Pero estoy orgulloso de presentar, como uno de los primeros juegos que formó parte de mi colección de GameBoy, el Pokémon edición Azul.
Este será un análisis reciclado de aquelque hicimos una vez con PokéXtraS hace un tiempo, en el que también analizamos la parte tangible del juego. Para leerlo, clickeen AQUÍ.


Nos estamos metiendo por primera vez en el mundo de los Pokémon. Supongo que a los jugadores de la época que no entendían nada, se les abría un abanico entero, un juego lleno de distintas cosas para descubrir. Muchos accedimos a los juegos gracias a la popularidad que había ganado la serie de TV, agradecemos al anime por eso, pero a la misma vez, lo aborrecemos por habernos pintado un mundo Pokémon MUY infantil, más infantil de lo que realmente pretendió ser. Un juego lleno de códigos y estadísticas, y un uso de estrategia que ningún niño sabría aprovechar al máximo. Entendemos que Japón posee una cultura bastante diferente a la nuestra, y chicos de 20 años o mujeres andan por la calle con una mochila de Pikachu. Eso no sucede en esta parte del mundo, pintándonos ya como niños si llegamos a hacer ese tipo de prácticas. No se tendría que hacer prejuicio respecto a cosas que pertenecen a otras culturas, pero Pokémon ya se insertó en la nuestra. Pero la saga, los primeros siete juegos de la misma (hablando hasta Rubí y Zafiro) marcó gran parte del final de nuestra infancia y comienzos de la adolescencia. Por eso, lo queramos o no, esta es una saga que junto a muchas otras nos parece interesante e importante en la industria que tanto nos interesa y nos gusta.

Estos juegos salieron al mercado americano el 29 de setiembre de 1998, esperando un año mas tarde, el primero de noviembre en salir en Europa. No hablaremos de las versiones japonesas del juego porque ya sabemos que el juego cambió considerablemente entre un mercado y otro, como podrán leer en el analisis del Pokémon Verde en PokéXtraS.
Es un RPG para uno o dos jugadores (conectados por medio del Cable Link) publicado por Nintendo y desarrollado por Game Freak, así es, los que mencioné en el anterior review sobre Pulseman.


Estas versiones se desarrollan en una región llamada Kanto, que años más tarde se transformaría en una región de culto para los seguidores de la serie. Su arsenal de monstruos presenta una novedosa cantidad de 150, mas uno oculto que fue secreto de Nintendo hasta la salida del evento en el que lo regalaban, aunque antes ya estaba rondando a modo de rumor (esos tiempos no eran como ahora, que gracias a los que saben meterse en los códigos del juego sabemos todos los Pokémon de una generación antes de que sean presentados oficialmente). Estos 151 monstruos pertenecen a lo que más tarde sería conocida como “la primera generación”, y estamos de acuerdo que junto con la segunda, es la mejor de todas (quizás el factor nostalgia nos esté truqueando acá).


La historia de estos juegos, en nuestra opinión, es algo así como casual. Los hechos se van dando, no se nos explica nada. De repente nos topamos con unos sujetos vestidos de negro, nos damos cuenta que es el Team Rocket, y tendremos que luchar contra ellos en más de una ocasión, sin motivo aparente… bueno, en realidad los motivos son encontrar ciertos objetos que nos permiten continuar la aventura, pero en este juego no está tan explicado todo, y no tiene una línea argumental tan trabajada como la que se podría encontrar en las ediciones Blanca o Negra, por ejemplo.


La historia es muy simple, somos un niño de 10, 11 años que deja su hogar para transformarse en el más potente entrenador de Pokémon del universo. Pero no es el único que anhela el puesto, ya que el vecino del protagonista también andará tras el. Rojo y Azul, como se llaman estos personajes, al igual que la región, se transformarían con el tiempo en personajes jamás olvidados de la saga (no como la pobre Crystal).

La principal diferencia entre hermanos mellizos, la versión roja y azul, se centra en los monstruos que se podrán atrapar en una, que estarán ausentes en la otra. Estos monstruos no son muchos, cada versión permite atrapar 139 de los 150 (151 en realidad) disponibles en el juego. En esa época no era como en los juegos actuales, que cada versión tiene varias diferencias notorias como ciertos eventos o los cambios en ciertos lugares, por lo que tener la versión Azul o la Roja era prácticamente lo mismo, y como jugadores, nos conformamos con solo una. Ni siquiera su “mejora” en Pokémon Amarillo hace que valga la pena la recompra del juego, ya que las novedades y diferencias que agrega son relativamente pocas (aunque sí curiosas).


Gráficamente, el juego es encantador. Si, los gráficos no son buenos, y mucho menos los de los sprites de los Pokémon, y es verdad que incluso cuando la saga saltó al GameBoy Color el cambio gráfico fue abismal. Pero está bien, son gráficos de GameBoy, clásicos, si fueran mejores perderían su encanto.
Y lo mismo podría decir de la música, melodías chillonas, algo aniñadas que también fueron mejorando a medida que avanzaba la saga, pero también, son melodías que quedaron pegadas para siempre en la cabeza de aquellas personas que supieron disfrutar estos juegos en esa época.
Estas características del juego no son lo mejor, pero eso es justamente lo que las hace especiales.

Con las versiones posteriores, podremos decir que nos encontramos ante unos juegos tan primitivos que el hecho de haber jugado a los nuevos hace descartar toda posibilidad de gamer novato de probar estas versiones clásicas, ya sea por la falta de comodidad en cosas como la mochila, o la PC de Bill.
Pero Rojo y Azul tienen un encanto clásico, un sabor a retro que también es disfrutable con las versiones de GameBoy Color, pero que con el correr del tiempo se fue perdiendo y ya no volverá a ser lo que fue.


Como conclusión, no daría hacer un resumen de lo que ya dije, pero simplemente comentaría que Pokémon Rojo/Azul son dos versiones que derrochan recuerdos, momentos de infancia, encanto y calidad en 8 bits de lo lindo. ESE es justamente el motivo por lo que estos juegos son tan buenos. Son un par de clásicos que dieron inicio a una saga que sigue increíblemente viva como siempre, y de una calidad incuestionable.

Ahora, para leer el análisis de la parte tangible, pásense por BIRCland.

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